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Historia

El abanico, tal como lo conocemos hoy, es un instrumento, generalmente de forma semicircular, que sirve para dar o darse aire. Pero el origen de este utensilio tan común es incierto y se pierde en la noche de los tiempos. Sin embargo no seria aventurado afirmar que habría que buscarlo en épocas prehistóricas, cuando el hombre descubre el fuego y para avivar las brasas solo puede recurrir a dos medios: soplar o agitar el aire con cualquier objeto a modo de abanico.

Lo que si sabemos con certeza es que los abanicos fueron empleados por egipcios, babilónicos, persas , griegos y romanos , pues estos pueblos dejaron abundantes reproducciones de este instrumento en sus representaciones artísticas.

Griegos y romanos utilizaron abanicos, y prueba de ello son las citas literarias de diversos autores clásicos. Así , p ej. Eurípides en su tragedia Helena habla de un eunuco que abanica a la mujer de Menéalo mientras duerme, con el objeto de que los insectos no molesten su sueño.

En occidente, durante la edad media , el abanico pasa a formar parte de la liturgia cristiana , empleandose en la consasgracion para proteger la Eucaristía de los insectos y refrescar al celebrante.

El abanico era tambien conocido por incas y aztecas, pues entre los presentes de Moctezuma a Hernán Cortés figuraban seis abanicos de plumas.

En España, las primeras referencias del abanico aparecen, según Mª Teresa Ruíz Alcón en la Crónica de Pedro IV de Aragón (siglo XIV)en la que se cita como oficio de los nobles que acompañaban el rey “el que lleva el abanico”.Conviene decir que estos abanicos eran rígidos y de forma redondeada , emplándose generalmente como materiales la palma, la paja , la seda y las plumas de pavón.

Desde mediados del siglo XVII el abanico es ya un objeto de moda, generalizándose su uso entre las mujeres de todas las condiciones en la centuria siguiente. En esta época, se convierte en un complemento femenino imprescindible, utilizándose, además de su función original, para ocultar o mostrar emociones.

EL ABANICO EN ESPAÑA

Después de la aparición del abanico plegable en España en el siglo XVI, pronto comienzan a aparecer los primeros fabricantes, pero se desconocen sus nombres.

En el siglo XVIII hay constancia de varios artífices de abanicos en Madrid, pero en este periodo Valencia se a consolidar como centro productor, donde parece ser que existia un gremio de artesanos abaniqueros.

Bajo el reinado de Felipe V, aumentan las importaciones de abanicos procedentes de Francia, Italia, Holanda e Inglaterra, quizas debido a la gran demanda de este utensilio.

En 1802 exite ya en Valencia una Real Fábrica de Abanicos, destacando esta comunidad a nivel europeo en la industria abaniquera.

Pero el gran artífice del siglo XIX va a ser José Colomina, industrial alicantino que revolucionará la producción de abanicos. En 1851, comienza a funcionar en Madrid Casa de Diego, fábrica que en la actualidad sigue funcionando como tienda en la Puerta del Sol.

En el siglo XX, la producción de abanicos valencianos experimenta un gran auge hasta el paréntesis de la guerra civil, iniciándose después de la contienda un proceso de recuperación con centros en Valencia, Godella y Aldaya que, en 1983, sumaban cuarenta fábricas.